Los motores respiran, o aspiran, de una manera similar a como lo hacemos nosotros: absorbiendo hacia adentro aire fresco y exhalando el aire usado. A medida que cada pistón recorre la carrera descendente dentro del cilindro, la caída de presión causada por los pistones que se mueven hacen fluir aire dentro del cilindro a través de la válvula de admisión. Con el movimiento constante de arriba hacia abajo, todos los pistones absorben aire por el purificador de aire, los conductos y el múltiple de admisión. Pero bajo ciertas condiciones, como es una alta velocidad o un funcionamiento de gran carga, el motor necesita más aire (y combustible) que el que puede absorber por sí mismo.
Para ayudar a suministrarle aun motor un volumen mayor de aire, éste debe ser forzado. Esto se consigue con un dispositivo llamado de inducción forzada. Un sistema de inducción forzada que utiliza un supercargador mecánico está adquiriendo popularidad entre los fabricantes de autos. Los supercargadores han sido populares durante décadas con los autos de carreras de aceleración y los modelos superpotentes.
Los supercargadores son simplemente bombas de aire que reciben su mando del motor. Según es usado en los autos de pasajeros, los supercargadores reciben el mando por una correa desde el eje del cigüeñal, aun ritmo más rápido que la velocidad del motor. Debido a que cierta potencia del motor es consumida por el supercargador, la ganancia de potencia obtenida es muy superior a dicho consumo.
Los supercargadores, a diferencia de los turbo, reciben directamente mando del eje del cigüeñal del motor.. A medida que una mayor cantidad de aire penetre en el motor, mayor es la cantidad de combustible que puede quemar. Así que, permaneciendo constante todo lo demás, a medida que más aire entre, mayor es la potencia que sale.
Hay varios tipos de diseños de supercargadores, y el más común es la variedad Rootes. En este diseño, la potencia del motor activa un eje que atraviesa toda la longitud de la cubierta del supercargador. Este eje se acopla a través de engranajes aun segundo eje, paralelo a él, también dentro de la cubierta. Ambos ejes tienen roto res con lóbulos que son los que se acoplan entre sí, como un engranaje muy grueso del tipo de 2 ó 3 dientes. Los ejes de los rotores con lóbulos casi tocan el interior de la cubierta.
Los rotores dan vuelta de manera que los lóbulos se separen justo en la admisión de la cubierta, absorbiendo aire dentro de ésta. A medida que los rotores giran y sus lóbulos se separan uno de otro, cada uno lleva al interior de la cubierta el aire fresco atrapado en sus lóbulos. Cuando los lóbulos se vuelven a encontrar en el escape de la cubierta, los lóbulos mezcladores de los rotores obligan el aire a fluir dentro del múltiple de admisión.
El girar constante de los rotores trae más aire dentro del motor del que éste puede consumir, lo que ocasiona que la acumulación de aire ejerza presión sobre el múltiple. Cuando las válvulas individuales de admisión de los cilindros se abren, el aire a presión es forzado dentro de los cilindros.
Para prevenir un peligroso incremento de presión en el múltiple de admisión, una válvula controlada por la computadora del motor se abre, permitiendo que el aire recircule de nuevo hacia el lado de admisión del supercargador. Esta válvula también regula el nivel de refuerzo según las condiciones de funcionamiento del motor.
Como el supercargador está conectado directamente al motor por medio de una correa, su refuerzo se consigue a todas las velocidades del motor. Esto proporciona un mejor rendimiento en toda la gama de velocidades, incluyendo las de crucero. 
Los lóbulos contrarotatorios que se acoplan estrechamente fuerzan el aire dentro del múltiple de admisión
El supercargador gira a una cantidad de revoluciones superior a la del motor, pero nunca tan rápido como el turbo. Su capacidad de mover aire y presurizarlo depende del diseño de las turbinas interiores. Al modificar el tamaño del piñón que lo activa, se varía la respuesta, es decir, que cargue antes o más tarde. Pero el rendimiento de caudal y presión son constantes por lo cual no es crítico el sistema de alivio y su trabajo es totalmente seguro para el motor ya que no hay sobrepresiones súbitas o fuera de control que acusen detonación y daños en la máquina.
Para los aficionados a la velocidad y potencia, el supercargador no ofrece las posibilidades de aumento de potencia que tiene el turbo debido a que su esquema de trabajo es fijo y no tiene el juego de presiones que permiten los turbos.
PROS Y CONTRAS DE LOS SUPERCARGADORES
Pros:
- Mayor confiabilidad y facilidad de reparación.
- Unidad sellada exenta de servicio.
- No usan el aceite del motor ni generan calor en el habitáculo.
- La curva de torque o respuesta del motor es desde mucho más abajo en las rpm y mucho mejor que la del turbo a velocidad media.
- Montaje mucho más simple.
- Funcionamiento más predecible y fácil de controlar. Sus enfermedades son menos agresivas con los motores.
Contras:
- Su eficiencia es menor que la de los turbos en motores de uso diario pero para carros de piques son ideales porque responden de manera inmediata.
- Consumen potencia del motor.
- Es mucho más difícil hacer un montaje "casero" de los supercargadores por los cálculos de velocidades del compresor, poleas y demás que son complejos y la versatilidad de los elementos es menor.
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